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¿Por qué me siento vacío aunque me vaya bien?

  • Foto del escritor: Pedro Chaves
    Pedro Chaves
  • 18 may
  • 2 min de lectura

“Tengo trabajo, pareja, amigos… y aun así siento un vacío constante.”

Es una frase mucho más frecuente de lo que parece.


Hay personas que, desde fuera, parecen tener una vida estable o incluso envidiable, pero por dentro sienten desconexión, apatía o la sensación de estar funcionando en automático.

La realidad es que el bienestar psicológico no depende únicamente de cumplir objetivos externos. Hay personas que consiguen exactamente la vida que pensaban que tenían que tener… y descubren que siguen sintiéndose vacías.

Hoy reflexiono sobre los posibles motivos de que las personas nos sintamos así.


1. Has construido una vida basada en lo que “deberías” hacer, no en lo que realmente deseas

Este es probablemente uno de los motivos más importantes.

Muchas personas toman decisiones siguiendo expectativas externas: estudiar algo “con salidas", tener cierta imagen, agradar a los demás o evitar decepcionar.

Hay personas que han aprendido tanto a adaptarse a expectativas externas que terminan perdiendo contacto consigo mismas.


2. Vives persiguiendo constantemente el siguiente objetivo

Otro motivo muy frecuente es construir la vida alrededor de metas futuras constantes: terminar la carrera, conseguir pareja, ganar dinero, comprar una casa... Y cuando se logran pasan al siguiente objetivo casi sin saborear lo que han conseguido.

Muchas personas acaban viviendo permanentemente orientadas hacia el futuro, sin conectar realmente con el presente.

Desde un enfoque psicológico, esto suele generar una sensación de vacío porque la vida deja de estar guiada por valores y pasa a estar guiada únicamente por metas, que general cierto alivio y placer al conseguirse, pero que dura muy poco.

Los objetivos terminan. Los valores se practican cada día.


3. Llevas demasiado tiempo funcionando en piloto automático

A veces el vacío aparece simplemente porque llevas años sobreviviendo.

Muchas personas han aprendido a ignorar el cansancio, las emociones, las necesidades personales y el disfrute.

Y cuando todo se convierte en rutina y obligación, es fácil acabar sintiendo desconexión emocional.


4. Has asociado tu valor personal al rendimiento

Hay personas que sienten que solo valen cuando: producen, consiguen cosas o son útiles.

Esto puede llevar a una relación muy exigente con uno mismo.

El problema es que, cuando tu bienestar depende únicamente del rendimiento, los logros nunca terminan de llenar del todo.

Porque siempre aparece la necesidad de demostrar algo más.


5. Estás intentando evitar emociones incómodas constantemente

A veces el vacío no aparece por falta de cosas, sino por exceso de evitación.

Muchas personas llenan constantemente su vida de fiestas, de series, de actividades, de salidas, de llamadas.... No necesariamente porque les haga felices, sino porque parar puede hacer que aparezcan emociones incómodas.

Y por mucho que se quiera ocultar, las emociones siguen por ahí detrás, y el ruido del vacío atraviesa todas las capas y te recuerda que no estás bien.


La terapia psicológica puede ayudarte a entender qué patrones están manteniendo esa sensación y empezar a construir una vida con más dirección, autenticidad y conexión contigo mismo.


Pedro Chaves, psicólogo en Chiclana.



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